Eva
Navarro, mirar para contemplar la diversidad
Eva
Navarro mira para contemplar la diversidad de enfoques que tiene la mirada.
Mirar, enfocar, ver, constatar la multiplicidad de visiones que existen
en la diversidad de movimientos y gestos, en la forma de cuadrar la composición.
Describe situaciones dinámicas que la artista contempla, pero también
los personajes, a su vez, ejercen su derecho de la mirada. En el fondo
presenta la diversidad dentro de la complejidad como método para
definir que todo está en permanente movimiento, nada es igual,
y cambia según el ángulo.
Lo importante no es el hecho de mirar en sí, sino en cómo
se mira. De ahí que su obra posea visos de gran verosimilitud dentro
de una pintura en la que destaca su cuidado de la línea, la proporción
geométrica, implementando el uso de los colores planos, contrastados
pero armónicos, pretendiendo ofrecer un resultado final integrado,
sin que ningún elemento de la composición destaque por encima
de otro.
En la civilización de la imagen la forma de mirar, enfocar, filmar,
pintar, observar, fotografiar es fundamental y el hecho de hacerlo es
el resultado de la liberalización final de los prolegómenos
para llegar a ello. Es decir que la imagen es fundamental, pero lo es
más la forma de llegar a ella y el modo en que se desarrolla.
Lo inusual es no mirar cuando existen los medios para hacerlo. Otra cosa
es que se sea consciente de que se mira o se fotografía, filma
o se observa de forma involuntaria y otra que sea el hecho de mirar producto
directo resultante de la fijación en el entorno. Fijación
de carácter simbólico, alegórico, circunstancial,
aleatorio.
Eva Navarro mira para contemplar la diversidad, para constatar que todo
lo existente es distinto, incluso un mismo paisaje o una composición
no tiene nada que ver según la posición o la intención
que se tenga a la hora de plasmarla. No existe la realidad como tal, sino
su forma individual dentro de la diversidad de verla. La realidad como
concepto filosófico general a muerto.
En la era de la informática y la globalización lo auténticamente
constatable es la apuesta por la realidad individual, que sólo
pertenece a la parcela de quien lo está viviendo y que no dura
más que esa centésima de segundo en la que coincide el ojo
con lo mirado. Después todo cambia vertiginosamente.
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